Historia real · Ganadería

De Piura a un pueblo de Salamanca: la decisión de Harold de empezar una nueva etapa

Harold tenía trabajo, una casa, un pequeño negocio y una vida construida en Piura. No salió de Perú huyendo de todo. Salió para comprobar qué podía construir si aceptaba una oportunidad que no se presenta todos los días.

  • Martín de Yeltes y Boada, Salamanca
  • Ganadería y agricultura
  • Historia de un profesional
  • 9 minutos de lectura
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La historia de Harold: de Piura a trabajar en la ganadería de Salamanca
El punto de partida
Zootecnista en Piura, vinculado a la alimentación animal y al asesoramiento de granjas.
La decisión
Participar en un proceso de selección para una oportunidad concreta en Salamanca.
La nueva etapa
Trabajo estable, nuevos aprendizajes y una forma de vida mucho más tranquila.
Antes de España

No quería pasar los siguientes años preguntándose qué habría ocurrido

Harold no tenía una vida vacía en Perú. Vivía en Piura, tenía su casa, estaba casado y había construido una trayectoria profesional propia.

Es zootecnista de formación. Había trabajado en la venta de alimentación animal y prestado asesoramiento a granjas de cerdos y de pollos, tanto de engorde como de puesta. También había creado con su madre un pequeño negocio de postres tradicionales.

Sus días se repartían entre el empleo, las compras necesarias para mantener el negocio y aquel proyecto familiar. Avanzaba, pero sentía que lo hacía más despacio de lo que deseaba. Le preocupaba tardar demasiado en alcanzar los objetivos que se había marcado.

La posibilidad de trabajar en otro país no apareció como una huida. Apareció como la oportunidad de salir de su rutina, ganar experiencia y comprobar de qué era capaz lejos del entorno que conocía.

Retrato de Harold, zootecnista procedente de Piura
Harold es zootecnista y antes de viajar trabajaba en el sector de la alimentación animal en Piura.
El primer contacto

Una oportunidad que primero tuvo que demostrar que era real

Harold había terminado un contrato en un establo lechero de la Universidad Nacional de Piura y estaba buscando empleo. Mientras navegaba por Facebook encontró un anuncio dirigido a profesionales interesados en trabajar en España.

Escribió al número de WhatsApp con curiosidad, pero también con cautela. Pensó que, si en algún momento detectaba algo extraño, detendría el proceso. Después llegaron la documentación inicial, varias conversaciones y alrededor de cinco entrevistas.

En ellas fue conociendo al equipo, el tipo de trabajo y finalmente a los empresarios. La oportunidad dejó de ser una promesa abstracta: ya existían una empresa concreta, unas tareas y un lugar al que tendría que trasladarse.

“Cuando me presentaron a los empresarios pensé: esto ya va en serio.”

Harold con Cayetano trabajando con el ganado en el paisaje rural de Salamanca
El trabajo se desarrolla entre la explotación de Boada y distintas parcelas agrícolas y ganaderas del entorno. Harold con Cayetano, su jefe
Un proceso paso a paso

La tranquilidad de viajar sabiendo qué iba a encontrar

Harold no viajó a España para empezar a buscar empleo después de aterrizar. Antes de salir de Perú conocía a la empresa, el trabajo y el lugar en el que iba a vivir.

Cuando la empresa decidió contratarlo comenzó la tramitación. Harold tuvo que desplazarse a Lima para completar distintas gestiones. Allí recibió indicaciones sobre la documentación, los lugares a los que debía acudir y los horarios de cada trámite.

Su familia conocía cada avance. Para Harold, esa fue una diferencia importante respecto a otros procesos migratorios que había visto de cerca. No viajaba hacia lo desconocido: existían un contrato, una empresa y personas que lo estaban esperando.

El acompañamiento continuó en España. Margarita lo recogió en Madrid y lo trasladó hasta Salamanca. Después, Susana lo acompañó hasta el territorio, la vivienda y la empresa.

Durante los primeros meses, el equipo continuó preguntándole cómo se encontraba, cómo evolucionaba el trabajo y cómo estaba viviendo emocionalmente el cambio.

“Lo mío fue paso a paso. Mi familia sabía en todo momento qué estaba pasando.”

Harold · Profesional de la ganadería
Los primeros días

El frío, la soledad y un pueblo que parecía vacío

Llegar con un contrato y una vivienda no elimina la dificultad de dejar atrás a la familia, las costumbres y la vida que una persona conoce.

Harold llegó durante el otoño desde una ciudad cálida. El cambio de temperatura fue uno de los primeros golpes de realidad. También le sorprendió el silencio: durante el invierno veía casas cerradas y pocas personas en las calles.

El primer mes vivió solo. Hubo días en los que echó de menos la actividad de la ciudad, salir al cine o simplemente ver más gente. Con el tiempo comprendió el ritmo del pueblo, empezó a relacionarse con los vecinos y creó un grupo de amigos.

  • Adaptarse a un clima mucho más frío que el de Piura.
  • Aprender a vivir con menos servicios y menos actividad social.
  • Construir nuevas relaciones dentro del pueblo.
  • Afrontar durante un tiempo la distancia respecto a su familia.
Harold en el entorno rural en el que vive y trabaja
La empresa encontró una vivienda en Martín de Yeltes, a pocos minutos de la explotación.
La acogida

Una casa preparada y una familia pendiente de cómo estaba

Encontrar vivienda en Boada resultó difícil porque apenas existía oferta de alquiler. La empresa localizó una casa en Martín de Yeltes, a unos cinco minutos del lugar de trabajo.

Harold la describe como una vivienda amplia y acogedora, con tres habitaciones, salón, cocina y patio. No tuvo que incorporarse al empleo mientras buscaba por su cuenta dónde vivir.

La familia de Cayetano también estuvo pendiente de las cuestiones cotidianas. Le preguntaban cómo soportaba el frío, si tenía combustible para la estufa o si necesitaba algo para instalarse.

“Mis jefes me preguntaban cómo estaba, cómo llevaba el frío y si necesitaba algo.”

El trabajo real

Saber de animales no significaba conocerlo todo

La formación de Harold estaba relacionada con la producción animal, pero su experiencia anterior no era idéntica a las tareas que debía realizar en Salamanca.

Su jornada comienza preparando las camionetas y cargando el alimento. Después atiende a distintas categorías de ganado, revisa que los animales tengan agua, pienso y paja, cuida a los cerdos y resuelve las incidencias que aparecen durante el día.

También participa en pequeñas reparaciones, revisa alambrados y empieza a conocer el funcionamiento del molino con el que la empresa prepara parte de la alimentación del cebadero.

Aprender a manejar el tractor

Uno de sus principales aprendizajes está siendo el manejo de la maquinaria. Antes de llegar no había trabajado habitualmente con tractores de esas dimensiones. Conocer los mandos, mover cargas y ganar seguridad requiere práctica.

Harold recuerda especialmente el día en que consiguió transportar y colocar correctamente un gran paquete de paja. Desde fuera podía parecer una tarea cotidiana. Para él fue la prueba de que empezaba a dominar una máquina que inicialmente le imponía respeto.

La empresa

Cayetano

“Poco a poco él se ha ido adaptando a nosotros y nosotros a él.”

Cayetano valora la formalidad y la responsabilidad de Harold. También reconoce que todavía necesita práctica con algunas tareas, especialmente con el tractor y el molino.

Harold durante su trabajo en la explotación ganadera
El profesional

Harold

“Aún tengo cosas que mejorar, pero poco a poco voy estando más adaptado.”

Harold valora la estabilidad, los nuevos aprendizajes y la tranquilidad de esta etapa. No oculta la soledad inicial ni las diferencias respecto a la ciudad en la que vivía.

Cinco meses después

Una etapa que todavía se está construyendo

  • Situación actual

    Cuenta con un trabajo estable y unos ingresos que le permiten vivir con tranquilidad.

  • Aprendizaje observado

    Está ganando autonomía con el ganado, el tractor, la maquinaria y el molino.

  • Vida cotidiana

    Vive con menos ruido, menos desplazamientos y un ritmo diferente al de Piura.

  • Proyecto personal

    Mantiene su objetivo de crear en el futuro una empresa propia.

La historia en imágenes

El trabajo, el aprendizaje y la vida cotidiana

Harold atendiendo al ganado de la explotación
Una parte de su jornada está dedicada a alimentar y revisar a los animales.
Harold aprendiendo a utilizar el tractor
El manejo del tractor ha sido uno de sus principales aprendizajes.
Harold y Cayetano durante una jornada de trabajo
La confianza profesional se ha ido construyendo con el trabajo diario.
Paisaje rural del entorno de Boada y Martín de Yeltes
Harold vive a pocos minutos de la explotación en la que trabaja.
Harold en su vida cotidiana fuera del trabajo
Fuera del trabajo ha comenzado a crear nuevas relaciones en el pueblo.
Salir de la zona de confort

La oportunidad no resolvió toda su vida. Le abrió una etapa nueva.

Harold no llegó a Salamanca para encontrar un lugar perfecto. Llegó para trabajar, aprender y comprobar qué podía construir fuera del entorno que conocía. Ha tenido que adaptarse al frío, a la distancia y a una vida con menos actividad social. También ha encontrado estabilidad, tranquilidad y nuevos aprendizajes. Su historia no demuestra que vivir en un pueblo sea la decisión adecuada para cualquiera. Demuestra que una oportunidad real, información clara y acompañamiento permiten tomar una decisión difícil con mayor seguridad.

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