Javier
“Lo que se buscaba se ha conseguido.”
Javier valora el aprendizaje técnico de Julio, pero también su responsabilidad, honestidad y capacidad para integrarse en el equipo de la explotación.
Julio sabía trabajar la tierra mucho antes de llegar a España. Lo que no conocía eran estas máquinas, estos cultivos ni esta forma de producir. Meses después, sigue aprendiendo y empieza a imaginar aquí un futuro que al principio pensaba que sería temporal.
Julio ya sabía conducir un tractor, trabajar una parcela y entender los ritmos del campo mucho antes de llegar a Palencia.
Durante casi cuatro años trabajó en Perú vinculado a la agricultura y a la maquinaria agrícola. El tractor, la siembra y las distintas labores del campo formaban parte de su día a día.
Una de las grandes diferencias estaba en la tecnología. Recuerda especialmente el John Deere de los años noventa con el que trabajaba. Era una máquina que conocía bien, pero muchas tareas exigían más intervención manual y se realizaban de una manera muy diferente a la que encontraría después en España.
Cuando apareció la posibilidad de trabajar fuera, la motivación fundamental no estaba en cambiar de oficio ni en conducir un tractor más moderno. Estaba en su familia.
Pensaba en sus hijos y en la posibilidad de construir para ellos una mayor estabilidad. Esa idea terminó pesando más que la distancia y que el miedo a empezar una etapa completamente nueva.
“Lo primero son mis hijos, segundo son mis hijos y tercero son mis hijos.”
Julio · Tractorista
La posibilidad apareció mientras Julio seguía trabajando en Perú. Un día le plantearon directamente que existían empresas en España que necesitaban tractoristas.
Su primera reacción fue de sorpresa. No estaba buscando un billete para marcharse inmediatamente ni había organizado previamente una salida del país.
Después empezaron las conversaciones, la documentación y las entrevistas. El proceso fue transformando aquella posibilidad lejana en una oferta concreta.
También conoció a Javier, el agricultor de Palencia que buscaba incorporar profesionales a su explotación. Antes de viajar, ambas partes pudieron hablar sobre experiencia, tareas y expectativas.
“Cuando me preguntaron si quería ir a España dije: ¿en serio?”
Julio sabía trabajar. Su duda era si aquello que sabía sería suficiente en una agricultura muy diferente a la que conocía.
Antes de viajar había escuchado comentarios que le hacían preguntarse cómo sería recibido en España. La distancia cultural y la posibilidad de no sentirse integrado formaban parte de sus preocupaciones.
Pero también existía un miedo estrictamente profesional. Los tractores, los aperos y la tecnología con los que iba a trabajar eran mucho más modernos que los que había utilizado hasta entonces.
Pantallas, GPS, calibraciones y sistemas de precisión aparecían en tareas que él ya conocía, pero que ahora se ejecutaban de otra forma.
No ocultó esas diferencias. Las asumió como parte del aprendizaje que tendría que realizar después de incorporarse.
Hoy Julio participa en siembra, abonado, pulverización, preparación de suelos y distintas labores de la explotación.
Algunas de las máquinas trabajan con sistemas GPS y requieren configuraciones y calibraciones específicas. Antes de empezar una labor hay que conocer la parcela, el cultivo, la dosis que debe aplicarse y la forma en la que debe trabajar el equipo.
Julio explica que desde fuera puede parecer que ser tractorista consiste únicamente en conducir. La realidad que ha encontrado exige mucha atención, responsabilidad y aprendizaje continuo.
Julio ha descubierto que una máquina agrícola moderna no se pone simplemente en marcha para empezar a trabajar. Hay que revisar, configurar y entender qué labor va a realizar.
Una siembra o un abonado pueden exigir decidir cantidades por hectárea, calibrar el equipo y vigilar que el trabajo se esté ejecutando correctamente.
Para alguien que ya sabía trabajar el campo, el reto no ha sido aprender agricultura desde cero. Ha sido incorporar otra forma de trabajarla.
“Este trabajo requiere mucha concentración y mucha responsabilidad.”
“Lo que se buscaba se ha conseguido.”
Javier valora el aprendizaje técnico de Julio, pero también su responsabilidad, honestidad y capacidad para integrarse en el equipo de la explotación.
“Acá he aprendido y sigo aprendiendo.”
Lo que empezó como una experiencia que podía ser temporal empieza a convertirse en un proyecto de vida a más largo plazo.
Participa en labores agrícolas cada vez más técnicas.
Maneja maquinaria y sistemas que antes no había utilizado.
Ha construido relaciones y una nueva rutina en el territorio.
Ya se imagina trabajando en España dentro de varios años.
Julio ya sabía trabajar el campo. España no borró esa experiencia: la obligó a evolucionar. Nuevas máquinas, nuevos cultivos y una tecnología diferente se han sumado a todo aquello que ya sabía hacer. Y mientras aprende, el objetivo continúa siendo el mismo que le hizo aceptar la oportunidad: construir un futuro mejor para su familia.
Cuéntanos tu trayectoria. Cuando exista una vacante concreta que pueda encajar contigo, podrás conocer el puesto, la empresa y las condiciones antes de tomar una decisión.